Álvaro Tirado en la Cátedra Héctor Abad Gómez

Sin los acontecimientos acunados en los 60 difícilmente estaríamos asistiendo hoy a otros acontecimientos no menos importantes, como la eventualidad de que en tres meses un negro llegue a la presidencia de los Estados Unidos o que una mujer haya sido precandidata en la contienda electoral de la Unión Americana.

Así lo aseguró el historiador Álvaro Tirado Mejía en la cátedra pública de formación ciudadana Héctor Abad Gómez, en el viaje retrospectivo que hizo año por año de la década que calificó como la más interesante del siglo XX y la que más huella ha dejado –sin descartar tampoco sus repercusiones nefastas–, incluso por encima de eventos tan relevantes y determinantes como la revolución soviética hacia 1917, que modeló, a su manera, los dos sistemas político-económicos predominantes, el capitalismo y el marxismo, o como la primera y la segunda guerras mundiales.

Álvaro Tirado en la Cátedra Héctor Abad Gómez

En la década de los 60, dijo, no se hizo una revolución para tomarse el poder un día o los ministerios, sino que ese periodo fue, sobre todo, un cambio interior y una transformación de la visión de mundo y del mundo, y de la cultura, principalmente en el continente americano.

Álvaro Tirado en la Cátedra Héctor Abad Gómez“Desapareció la Unión Soviética, cayó el muro de Berlín, en cambio de los años 60 queda algo”, observó, y subrayó la presencia masiva de la juventud en los hechos que marcaron la época.

En los 60, señaló, asumió el presidente más joven por elecciones en Estados Unidos, quien sucedió justamente al más viejo. Y un año antes, en el 59, quienes se tomaron el poder en Cuba eran menores de treinta años, excepto Fidel Castro, que contaba 32 años.

Los jóvenes, ciertamente, cumplieron un papel preponderante, reiteró, como secuela o reacción a los desmanes y a las miserias que dejó la segunda guerra mundial. A pesar del boom económico de la posguerra las protestas se multiplicaron por todos lados, aunque no siempre por las mismas razones, pero eso sí con un ingrediente común: la reacción contra los mayores que regían con mano dura el mundo. En China contra la burocracia; en Varsovia, para hacerse a los derechos ‘burgueses’; en México contra la hegemonía del PRI; en otras partes del mundo contra la guerra en Vietnam.

En fin, en los sesentas, refiere Tirado Mejía, pasaron muchas cosas: gran crecimiento de la educación y de las universidades, muy atrasadas y autoritarias hasta entonces en Europa. La televisión irrumpe y se mete en los hogares, convirtiendo al mundo en la aldea global de la que hablaba McLuhan. Por primera vez, gracias a la tv, se pudieron conocer en directo los grandes debates de un continente a otro, la llegada del hombre a la luna, la guerra de Vietnam.

Álvaro Tirado en la Cátedra Héctor Abad GómezEn el 61, recordó, los soviéticos pusieron el primer hombre en el espacio; Kennedy inició la carrera espacial, considerada –aseguró– la carrera armamentista más grande que ha habido; tomó impulso el movimiento de los derechos civiles de la población negra en Estados Unidos, un movimiento de una magnitud humanista impresionante que defendía que todos los seres humanos somos iguales, que se cumplió en diversas etapas, y que pese a su carácter pacifista que tuvo que afrontar la represión violenta, tanto así que luego sobrevino el asesinato del mismo J.F. Kennedy y de Martin Luther King. En el 65 se distribuía de manera legal LSD en California, pero luego el consumo fue penalizado. “La droga –apuntó– ha existido desde hace mucho tiempo, pero en los 60 entró en la cultura de Occidente, como irrumpió también la música y el rock con los Beatles, y el tema femenino en un mundo que era mentalmente muy cerrado. En los años posteriores se produjo la guerra de los seis días entre Israel y los países árabes, cuyas consecuencias todavía hoy se asoman; a través de las organizaciones no gubernamentales se afianzó el papel de la población civil; se dieron fuertes controversias éticas tras el primer trasplante de corazón en Sudáfrica; la literatura latinoamericana se convirtió en una de las más importantes del mundo, cuando los escritores nuestros en España eran considerados de segunda; Gabriel García Márquez publicó Cien años de soledad; se desfondó el sistema económico soviético, el marxismo llegó al cenit como doctrina y así mismo empezó su declive; en Medellín se celebró el Celam, pero antes se había cumplido el Concilio Vaticano II; se afianzó el Frente Nacional, que marcó la vida política y la mentalidad del país; surgieron las guerrillas, el nadaísmo, y un largo etcétera. (LJLB)