Héctor Abad Gómez, un personaje bicentenario

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“Sueño con un mundo menos estúpido e injusto que el actual; con una Colombia mejor organizada para satisfacer las prioridades reales de todas sus gentes: el pleno empleo, la vivienda adecuada, el transporte, la educación, la salud, la recreación, y para conseguir todo esto, un mejor reparto de las riquezas, los ingresos y los servicios”. Manual de Tolerancia. Héctor Abad Gómez.

Produce innegable dolor recordar la muerte de quienes amamos, sobre todo si ellos fueron víctimas de la violencia, pero produciría más dolor y más pena si fuésemos una sociedad que portara el olvido como insignia del miedo o de la amnesia cultural. Héctor Abad Gómez defensor de los derechos humanos, profesor de la Universidad de Antioquia, un ser humano que luchó con sus ideas y con sus palabras por un país más democrático, más educado y más igualitario.

Hoy lo recordamos como lo hemos hecho durante todos estos años, y como deberíamos recordar a tanto otros que, también en 1987 y en años posteriores, han sido víctimas de la brutalidad de la intolerancia, del pánico a la libertad y del odio a la palabra lúcida y amorosa. Nos unimos aquí en una conmemoración que quiere ser un honesto reconocimiento y que quiere también recordar el pensamiento y la actitud de quienes obraron en la vida de acuerdo a sus convicciones, llenos de alegría y de vigor, tomando siempre como estandarte la libertad y el derecho natural que todos tenemos a gozar de una vida digna.

Contaba con la terquedad y la constancia de aquellos a quienes la naturaleza hace hombres excepcionales. Pero contaba, sobre todo, con un don de humanidad, un profesionalismo y generosidad como médico salubrista, y una capacidad mental e intelectual de tan largo alcance, que lo hicieron no sólo casi imprescindible para nuestra sociedad falta de corazones líderes y honestos, sino también, por desgracia, blanco de la más burda intolerancia. La que asesina inútilmente, porque ideas y palabras arraigadas en la sabiduría y en la libertad, como en el caso de Héctor Abad Gómez, son inmunes a las balas.