¿Por qué U-235?

Las primeras páginas de U-235 fueron escritas y leídas hace 63 años. Se trataba del periódico de los estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, fundado por uno de ellos: Héctor Abad Gómez, un hombre que desde su juventud luchó por la verdad.

U-235 es el uranio que se emplea en las bombas atómicas y su manipulación. En 1945, cuando en Medellín empezó a circular esta publicación, representaba uno de los más importantes avances de la ciencia. Es como hablar hoy del genoma humano. En aquellos días, el Uranio 235 sirvió de inspiración para nombrar este periódico que, con los días, se convirtió también “en una bomba”, como decía el mismo Héctor Abad Gómez.

En agosto de 1945 apareció el primer número de U-235, periódico cuyo nombre toma ahora una publicación del Consultorio de Seguridad Social Integral de la Universidad de Antioquia.

El original U-235 empezó a ganar amigos desde su fundación. Otros, no tan cercanos, se sentían aludidos o incómodos con la información que aparecía allí. Tiberio Álvarez, médico anestesiólogo y estudiante de la época, recuerda que “en este periódico se hacía crítica a lo que estaba mal en la Facultad: al decano que no iba, a los profesores que no asistían o que no daban clases. Lo bonito no era en sí el U-235 como publicación, sino que Héctor comprometía a los estudiantes y a los colegas con ese ambiente: cómo formar un publicación, cómo ponerle el nombre, seleccionar los textos, y eso creaba una conciencia de publicar, de no quedarnos en silencio”.

En las líneas de U-235 se leían comentarios que no se quedaban sólo en la Facultad de Medicina o en la Universidad de Antioquia. Sus agitadas reflexiones incluían los problemas sociales y de salud de Medellín y el departamento. En menos de un año U-235 desató importantes debates para la ciudad: la calidad del agua y de la leche, temas que fueron expuestos por Héctor Abad Gómez ante el Concejo Municipal.

Las reflexiones del maestro Fernando González tuvieron espacio en la primera edición del periódico. González desplegó su opinión acerca de la Facultad de Medicina en un texto que, inmediatamente, levantó comentarios, pues –como lo anotaron en el mismo periódico– el texto del maestro fue muy severo en sus afirmaciones: “Fernando González se ha distinguido en Colombia porque dice siempre lo que piensa con franqueza y sin ambages. Publicamos a continuación un artículo suyo que aunque con exageraciones y algunas injusticias honra nuestro periódico y es como todo lo suyo: magnífico y audaz”.

El editorial de este número, escrito por su director Héctor Abad Gómez, explica a los lectores las razones por las cuales se funda el periódico y se compromete a respetar la vida privada de las personas, argumentando como filosofía que no se trataba de insultar o de calumniar a la gente. La intención era muy clara: no callar ante las injusticias y decir totalmente la verdad, sin ninguna restricción.

Las páginas editoriales que escribió Héctor hasta mediados de 1946 marcaron su destino y le abonaron un largo camino como columnista de diversos periódicos del país. Sobresalen entre ellas Muchas gracias, en la que se expresa: “Sólo una emboscada siniestra podrá silenciarnos… Nadie tiene derecho por autoridad y prestigio de que se crea investido a negarnos una autoridad moral que hemos conquistado a través de una vida limpia, sin compromisos con nadie, sin mie¬do a nadie, sin cálculos ni ambiciones bastardas…” Una más, La Medicina como función social, dejó ver su concepción frente al ejercicio de su profesión y frente a la vida: “La rígida formación individualista de la medicina francesa se ha anclado en nosotros de una manera tan definitiva y arraigada que va creando una escuela que disocia esfuerzos, desune inteligencias, cumple apenas una mínima función social y cada médico que sale de nuestras facultades es una unidad egoísta, más atento a su provecho personal que al de la sociedad en que habita, orgulloso en su aislamiento, y apenas sí, raras excepciones, servidores de la comunidad o siquiera preocupados por el mejoramiento de las condiciones de vida de su pueblo”.

Hoy, una copia de los ejemplares de U-235 dirigidos por Héctor Abad Gómez se conserva en la Colección de Historia del Museo de la Universidad de Antioquia. Se dice que el periódico tuvo ediciones durante 1945 y 1946 y que, más tarde, Leonardo Betancur reeditó la publicación, pero no se sabe con certeza durante cuánto tiempo. Eso sí, sobre la certeza de su impacto y los deseos que motivaron su creación, y hoy impulsan a este medio a llevar su nombre, no quedan dudas: U-235 In memoriam por la verdad.

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U-235 Primer Número (PDF 4538 Kb)
U-235 Segundo Número (PDF 1403 Kb)